
Hay días en los que uno se siente desolado, vacío, triste, y aunque esta no es mi naturaleza habitual hoy es uno de estos días y he de confesar que no me gusta nada sentirme así y aunque he intentado cambiarlo con ayuda de la química, el estado en el que me encuentro es mas fuerte y no me deja levantar cabeza. La verdad es que todo comenzó el viernes por la tarde y aunque intenté escapar el sábado y huir de todo, a día de hoy sigo sintiéndome igual y no sé que hacer para remediarlo.
No hay ningún motivo aparente, nadie me hizo nada malo y yo tampoco me siento culpable por nada pero de repente la tristeza y el vacío se apoderan de mi corazón haciéndome sentir tremendamente solo.
Tengo un amigo que nunca llora, me parece tan valiente y tan fuerte que me gustaría ser como él pero no lo soy, soy frágil y si, lloro, constantemente y sin motivo aparente, tanto por tristeza como por alegría.
He escuchado muchas veces la frase “Se me cae la casa encima”, y este fin de semana he podido sentir lo que significa.
Últimamente tengo muchísima vida social, salgo a cenar, a comer, a conciertos, a bailar, a comprar y un etcétera de cosas que me hacen estar constantemente activo pero este fin de semana ha sido distinto, tanta ocupación no es lo que necesito en mi vida.
Tenia planes para el viernes pero nadie llamó, ni el móvil ni el teléfono de casa sonaron en ningún momento y por primera vez en muchísimo tiempo me sentí realmente solo, fue cuando decidí que era el momento de marcharme y estaba a punto de hacerlo cuando me di cuenta que se me hacia tarde, quizá fuera mejor esperar a la mañana siguiente y salir.
El sábado me fui, había quedado con gente y tendría que haber aparecido pero necesitaba irme, pensar, vacilar lo que tengo alrededor y sentir la soledad no en la seguridad de mi casa, sino en la inmensidad de un espacio abierto y solitario. A las ocho de la mañana salí, fui a la sierra y bebí cerveza, que no me gusta pero es lo que tenia a mano, pasé así todo el día, no comí nada, solo fumé y bebí, bebí y bebí muchísimo y a las ocho de la tarde, solo y borracho como una cuba me pillé el tren y regresé a mi casa, tomé tranquimazines como para dormir a un elefante y me metí en la cama. Después de pasar trece horas durmiendo me he despertado como nuevo, hacía años que no dormía mas de siete horas y creo que ya he cubierto el cupo de sueño para unos meses, aun así y a sentirme despejado la soledad sigue en mi casa, el teléfono sigue sin sonar y yo sigo igual de triste, la putada es que no sé porque.
Cuando somos pequeños nos enseñan a estudiar, a trabajar, a ganar dinero, a administrarlo, a sociabilizarnos, a cuidarnos y a muchas más cosas, pero nadie nos enseña a ser felices, es algo que nos toca o no, pero no nos enseñan a buscar la verdadera felicidad.
Estoy en casa y sé que lo que aquí tengo no me hace feliz, no soy feliz por los libros que poseo, ni por la música, las películas, la tecnología punta, la ropa, los perfumes, los cuadros, el dinero o los sofás de piel, ni siquiera por el coche nuevo que aun estoy esperando, no me da la felicidad nada de eso, entonces ¿Qué necesito?¿Cómo puedo ayudarme?
Siento rabia, tremenda, porque ni en mi casa ni en la escuela nadie se ha preocupado jamás de decirme cual es el secreto de la felicidad, se han limitado a marcarme las pautas para llegar lejos en una escala social y económica y me siento un auténtico ignorante por lo que me pregunto ¿Qué hay del corazón?¿Qué hay del espíritu?¿Cómo se alimenta?¿Cómo se hace para ser feliz?
Siento un tremendo vacío existencial, y lo mas doloroso de todo es que ese vacío no se solventa con nada que se pueda tener, ahora llega el momento de buscar y aprender a llenar ese vacío y por fin ser realmente feliz.