miércoles, 8 de julio de 2009

Anoche


Ayer tarde estaba en casa viendo el funeral por la muerte de Michael Jackson retransmitido íntegramente por CNN y como suelen ocurrir este tipo de planes no previstos, Ramón me llamó para quedar a tomar una copa con Sonic y con él, a la que accedí gustoso. La noche se fue complicando con más y mas copas, besos clandestinos, viajes de ida y vuelta recorriendo Madrid en taxi y un excelente concierto de Jazz.
Finalmente, el resultado ha sido un sueño tremendo, una pequeña resaca y un regusto a Jazz que me ha dejado muy buen sabor de boca, el Jazz sabe a tabaco y a chocolate.
Mientras en el concierto sonaban temas de Ella Fitzgerald, Sarah Vaughan o Billie Holiday, yo no dejaba de pensar en la muerte, es un estado tan curioso y tan repentino que lo hace tener un encanto especial y misterioso.
Tocaron en el concierto también un tema de Cole Porter, otro grande de la música que también, como todos, murió, pero en la más absoluta soledad.
Porter era un músico millonario y ocioso de la alta sociedad de los años 20, siendo homosexual se casó y mientras componía se dedicó a viajar con una corte de mayordomos y una vajilla de plata a cuestas, recorriendo toda Europa y pasando largas temporadas en sus dos residencias fijas de París y Venecia donde realizaba bacanales y orgías con jóvenes. Era habitual de los círculos más chic de la época, conoció a Picasso, Rubinstein, Stravinsky, Hemingway, Scott Fitzgerald, Coco Chanel o Elsa Maxwell y en los años 30 llegó a ser uno de los músicos americanos más influyentes junto a Louis Armstrong y Frank Sinatra.
En los años 40 seguía triunfando, en el 46 Gary Grant hizo de él en el cine en una cinta biográfica y poco fiable de Michael Curtiz y en el 56 recibió un Oscar a la mejor canción por su tema True Love.
A partir de ahí comenzó la caída en picado del mito, dos años después de recibir el Oscar le amputaron una de sus piernas, murieron su esposa y su madre y sufrió una profunda depresión por lo que se le trató con la última tecnología de la época, el electroshock, lo que agravó mas aun su depresión y hasta su muerte, en 1964, vivió recluido, alcoholizado y solo en su casa de Hollywood.
Lo mas llamativo de toda esta vida es que Cole Porter, actualmente y exceptuando a pequeños círculos, es uno de los grandes olvidados de la música, y un genio nunca debería caer en el olvido.

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